Siempre se dice que los momentos de dificultad sacan a relucir tanto lo peor como lo mejor que hay dentro de nosotros. Claro que es así, cuando las cosas salen bien, los amigos se acercan, la salud aflora, los negocios funcionan, en esos términos es fácil ser más solidarios, simpáticos y consejeros.

Pero al llegar la adversidad nuestro carácter es probado a fuego. Ahí se empieza a desnudar nuestra verdadera identidad, las convicciones que nos sostienen y por sobre todo nuestra escala de valores. Lo que realmente es primario en nuestra vida.

Pero hay algo que también se expone. Los desiertos existenciales inducen a trabajar el cerebro y la intuición de una forma extraordinaria. Es allí donde la creatividad toma protagonismo. La valentía y el coraje son llamados a la acción, ya que no queda otra que poner el pecho, reinventarse y salir una vez más a la cancha a cambiar el destino de nuestra realidad.

Entre las principales cosas que esto me enseñó pude ver que, si deseas un futuro sólido, necesitas crearlo. La única forma de que asumas el control de tu futuro es haciéndote cargo de tu fuente de ingresos. No condicionar tu futuro a un tercero que pueda decidir por sobre tu vida. Necesitas tener tu propia fuente de negocio.

No se trata de cuánto hagas, sino de cómo y de su fuente de origen. Para ello es importante repasar el Cuadrante del Flujo de Efectivo que enseña el reconocido Robert Kiyosaki. Él menciona 4 posibles estados respecto al flujo de efectivo: Podemos ser Empleados, Autoempleados, Dueños de un negocio y también Inversionistas.

Muchas veces estamos en distintos espacios al mismo tiempo, lo difícil es dar el salto de poder cambiar de posición. Veamos las principales características de cada uno:

Empleado: Nuestro sistema educativo y cultural nos entrena, desde que nacemos hasta que morimos, a vivir aquí. La filosofía es: asiste a la escuela, estudia mucho, saca buenas calificaciones y consigue un buen empleo en una compañía importante. Busca la estabilidad, reduciendo también el potencial de crecimiento.

Autoempleado: Impulsada por la necesidad de ejercer más libertad y autodeterminación, mucha gente migra de Empleado a Autoempleado. Este es el lugar a donde va la gente para “tener logros propios”. Por lo general son, propietarios de negocios pequeños, negocios familiares, especialistas y asesores. Casi siempre resulta una trampa, ya que se piensa que se corrió al jefe de su lado, pero en realidad, lo único que sucedió es que se cambió de jefe. Se sigue siendo empleado, la única diferencia es que ahora el jefe eres tú mismo. Además se ser el máximo responsable de que todo funcione.

Dueño de un negocio: Es el lugar donde va la gente que quiere crear grandes negocios. La diferencia entre un negocio de este cuadrante y uno del anterior es que en éste, el negocio trabaja para tí. El valor fundamental es la construcción de la riqueza. Se trata de construir equipos de trabajo productivos, donde no hacen indispensable la acción del dueño a cada momento del funcionamiento del proyecto. La empresa trabaja para ti. Son personas que podrán reducir sus esfuerzos en su negocio, y continuar recibiendo ganancias.

Inversionista: éste se pregunta: ¿Cuál es mi retorno de la inversión?

Lo que más valora este tipo de personas es la libertad financiera. Al inversionista le encanta la idea de que el que trabaje sea el dinero y no él o ella.

Estas personas invierten en muchas cosas: monedas de oro, bienes raíces, negocios, o en activos de papel como acciones, bonos, fondos mutualistas, inversiones digitales, etc.

Como conclusiones que se pueden apreciar surge que no es nada sencillo mudarse de cuadrante, ya que dicha modificación implica un cambio en la manera de pensar.

Pero si queremos ser ricos, debemos mudarnos de cuadrante. No se necesita un nuevo empleo, sino una nueva dirección estratégica.

La libertad financiera se alcanza con un sueño, mucha determinación, dedicación, disposición para aprender con rapidez, y la comprensión sobre cuál de los cuadrantes del flujo de dinero operas.

Todos tenemos a un “Ganador” y a un “Perdedor” en el interior. Estos dos seres compiten por obtener el papel protagónico en nuestra vida. El segundo pasará susurrando al oído diciendo que no lo hagas, que todo puede fallar, las cosas no van a salir, es muy riesgoso, etc. En cambio el ganador te llevará a buscar de una manera inteligente, creativa y valiente un cambio en tu manera de vivir y decidir sobre el futuro de tu destino. Estas personas están preparadas a asumir los riesgos necesarios para un cambio en su destino.

No dejes pasar las oportunidades que te aparecen, no sabés si se van a volver a repetir. Aprende a comprender los tiempos que vivimos, leer los mensajes que las circunstancias te están presentando. Tómalas con inteligencia, asesorate, armá un plan y lucha por tus sueños. La libertad financiera está al alcance de tu mano.

Por: GustaPor: Gusta vo Rodríguez Contador Público Financiero de Alianza Internacional de Empresarios Digitales.vo Rodríguez

Contador Público

Financiero de Alianza Internacional de Empresarios Digitales.